En Reanimal no todo consiste en huir, esconderse o combatir. También hay pequeños momentos de pausa que, además de aportar contexto emocional, son necesarios para desbloquear uno de los logros más fáciles de pasar por alto: el trofeo Tómate un Respiro, que se obtiene al sentarte en diez lugares distintos a lo largo de la aventura.
En esta guía encontrarás todas las ubicaciones confirmadas donde puedes descansar para asegurarte el logro sin perder ninguna durante tu partida.
Guía de Trofeos/Logros y platino – Reanimal – Roadmap al 100%
Cómo funcionan las zonas de descanso
Las zonas de descanso no aparecen marcadas en el mapa ni en el menú. Para que cuenten:
Debes interactuar con el objeto.
El niño protagonista debe sentarse visiblemente.
La animación debe completarse.
No todo lo que parece un asiento es válido. Bancos, bordes o superficies donde no aparece el botón de interacción no cuentan para el trofeo.
Muchos puntos están ligeramente fuera del camino principal, por lo que conviene explorar habitaciones secundarias antes de avanzar en la historia.
Capítulo 1: Muerto en el Agua
Oficina de la fábrica
Tras encontrar al niño encerrado al inicio del capítulo, subirás unas escaleras y resolverás un puzle cooperativo.
Antes de bajar por la escalera hacia las tuberías, entra en la puerta de la izquierda. Detrás de un escritorio con ordenador encontrarás una silla interactiva.
Exterior de la fábrica
Antes de seguir a Sniffer hacia la zona del carrito ferroviario, cruza una abertura en el muro de ladrillo junto a las vías.
Hay una silla plegable junto a un espantapájaros donde puedes sentarte.
Patio ferroviario, puerta cerrada
Después de conseguir la llave en el baño durante la persecución de Sniffer, no la uses para salir por la puerta principal.
Sal por la grieta del muro, cruza el patio y usa la llave en la puerta opuesta. Tras el primer salto verás una silla junto a unas estanterías.
Capítulo 2: La Casa de la Limpieza
Parque infantil
En la plaza del pueblo hay bancos y muebles abandonados. El punto válido está junto al sofá naranja: una pequeña jaula negra donde puedes sentarte.
Zona donde retienen a tu amigo
En la zona de lavadoras, cuando intentas liberar a tu amigo, avanza hacia el pasillo del fondo.
Junto a una puerta cerrada encontrarás un inodoro interactivo.
El cine
En tu segunda visita al cine, atravesando el interior para avanzar, verás un baño abierto.
Dentro hay otro inodoro que cuenta como punto de descanso.
Capítulo 3: Después de la Inundación
Parada de autobús
Al final del capítulo, tras la secuencia del faro y el granero, puedes sentarte en la parada antes de subir al autobús.
El juego registra esta interacción como descanso válido.
Capítulo 4: Sin Refugio
Sala del foso del cerdo
Tras derrotar a los niños petrificados y perseguir al líder con corona, llegarás a la zona del foso.
Cruza las vigas hacia la habitación iluminada. Dentro hay un sofá donde puedes descansar.
Capítulo 5: En el Fondo del Agujero
Tras la persecución
Después de huir de Madre por la azotea y alcanzar la planta superior en ruinas, el juego puede colocarte sentado al cargar el punto de control.
Sin embargo, el descanso válido es la silla individual junto a la viga de soporte.
Balcón superior exterior
Tras subir una escalera parcialmente bloqueada por muebles, saldrás a un balcón de madera.
Antes del salto hay una silla interactiva.
Este suele ser el décimo punto necesario para desbloquear el trofeo.
Consejos para no perder ninguno
Interactúa con cualquier silla, sofá, inodoro o estructura que parezca usable.
Antes de salir de una zona importante, revisa habitaciones laterales.
No avances demasiado rápido tras escenas intensas; muchos descansos están justo después de persecuciones.
Conclusión
Las zonas de descanso en Reanimal no solo sirven para desbloquear el trofeo Tómate un Respiro, también aportan pequeños momentos de calma en una historia profundamente oscura. Son pausas breves que contrastan con la tensión constante del juego.
Si sigues esta guía capítulo por capítulo, podrás conseguir el logro sin necesidad de repetir la partida completa. Y aunque el mundo esté devastado, siempre hay un momento —aunque sea mínimo— para sentarse y respirar.
